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8 beneficios del aceite de jojoba para tu salud y piel, cómo adquirir el mejor aceite 2026

La abuela de mi amiga Notzomi (japonesa) tiene una piel espectacular, ni una sola arruga.          Todas las noches se hace un masaje antes de dormir con aceite, y como yo soy super cotilla (pero de los cotilleos buenos, de los que enseñan), le pregunté cuál era su aceite favorito, el que usa cada día. Sonrió y me habló del aceite de jojoba , lo usaba solo la mayor parte de los días y en ocasiones lo combinaba con  aceite de rosa mosqueta . 5 mascarillas para la caída del cabello, el cabello débil, fino, que no crece o con caspa: usos, beneficios y mejores combinaciones Su piel es perfecta, suave y luminosa, de esas que parecen de porcelana. Cuando le pregunté su secreto, me contó que usaba el aceite de jojoba desde hacía muchos años. Me dijo que se lo recomendaba a todo el mundo y que prácticamente era su “todo en uno” para el cuidado de la piel y del cabello. El aceite de jojoba es un aceite portador increíble con propiedades que sorprenden. Se obtiene de...

Tres , sólo tres palabras mágicas

Hoy quiero dejarte tres palabras que, aunque parecen sencillas, tienen un poder enorme cuando las pronuncias desde el corazón. Son palabras que pueden transformar la forma en que te ves, cómo te hablas, cómo vives y cómo te relacionas con los demás. Repítelas al menos 18 veces antes de dormir, cada día, y observa poco a poco cómo todo a tu alrededor empieza a cambiar.




Las tres palabras son:

ME | AMO | INCONDICIONALMENTE

Puede parecer algo muy básico, pero lo que encierra cada una de ellas es un verdadero acto de liberación. A veces buscamos fuera el amor, la validación, el reconocimiento o la paz que anhelamos, pero todo eso nace dentro. Estas tres palabras son una llave para abrir la puerta de tu propio bienestar emocional y espiritual.



Primera palabra: ME

“Me” es una palabra muy poderosa. Representa el centro de tu experiencia: tú mismo.
En un mundo donde nos enseñan a cuidar de todos menos de nosotros, el “me” devuelve el foco al lugar correcto: tu interior. No se trata de ego ni de narcisismo —se trata de responsabilidad amorosa.

Cuando dices “ME”, estás reconociéndote como una existencia viva, digna y valiosa. Estás diciendo: “Yo importo, yo existo, yo soy merecedor de atención.”

Muchas veces pasamos años desconectados del “me”. Nos perdemos en los deberes, las relaciones, las comparaciones y la culpa. Pero el camino hacia cualquier cambio duradero comienza con el reconocimiento de ti mismo. No puedes amar plenamente a los demás si tú no estás presente dentro de ti.

Ejercicio práctico:

Mírate al espejo, respira profundo y di solo “ME”. Sin prisa. Obsérvate. Quizás al principio sientas incomodidad, porque la mente tiende a resistirse cuando llevamos la atención al yo interior. Pero continúa. Cambia esa relación mirando con ternura. Tu reflejo no es solo tu cara: es tu historia, tu fortaleza, tu alma.

Louise Hay enseñaba esto a través del “trabajo con el espejo”, una práctica sencilla pero transformadora. Ella solía decir: “La relación más importante que tendrás en tu vida es la que tengas contigo mismo.” Y el “me” es justamente ese primer paso hacia la reconciliación con tu propio ser.


Segunda palabra: AMO

“Amo” es la vibración más alta que existe. Cuando dices “amo”, abres tu corazón, bajas las defensas, permites que la vida fluya.
Pero muchas veces amamos con condiciones, con temor, con la mente. Lo que te propongo hoy es que te permitas sentir el amor como una fuerza natural, sin controlarlo.

Decir “amo” no necesariamente implica amor romántico. Es una frecuencia. Es como encender una luz en un cuarto oscuro. Puedes decir “amo” a tu cuerpo, a tu historia, a tus experiencias, incluso a tus heridas. Porque cada una de ellas tiene una enseñanza que te ha traído hasta aquí.

Cuando repites “me amo”, algo hermoso sucede: tu sistema nervioso se relaja, tu respiración se vuelve más profunda y tu cuerpo responde. Empiezas a tomar decisiones más conscientes porque te das cuenta de que mereces bienestar.

La energía del amor verdadero es expansiva y saludable. Louise Hay decía que cada célula del cuerpo responde a cada pensamiento que tenemos. Si dices “me odio”, tu cuerpo lo siente. Si dices “me amo”, tu cuerpo sana.

Ejercicio práctico de amor consciente:

Antes de dormir, coloca tu mano en el pecho y repite “me amo” 18 veces.
No lo hagas desde la obligación, sino desde la curiosidad. Siente cómo suena tu voz interna, observa si hay resistencia o emoción. Cada noche será diferente. El objetivo no es repetir como un robot, sino crear un diálogo amoroso contigo.

Un ejemplo sencillo: imagina que estás enfadada contigo misma por no haber hecho algo “bien”. En lugar de castigarte, respira y di: “A pesar de esta situación, me amo. Puedo aprender y hacerlo mejor la próxima vez.” Ese cambio de lenguaje interno tiene un impacto directo en tu energía y en tu capacidad para avanzar sin culpa.


Tercera palabra: INCONDICIONALMENTE

Aquí está la magia completa.

Podemos amar con facilidad cuando las cosas van bien, pero el verdadero reto es amarnos cuando erramos, cuando fallamos, cuando sentimos miedo.

“Incondicionalmente” significa que no hay condiciones para merecer amor.

No tienes que ser perfecto, ni tener una vida ideal, ni cumplir las expectativas de nadie. El amor incondicional no dice “te amaré cuando bajes de peso”, o “cuando tengas éxito”, o “cuando te perdonen”. El amor incondicional dice: “Te amo ahora mismo, tal como eres.”

Eso incluye tus sombras, tus errores, tus partes que no te gustan.
La paradoja es que, cuando te amas así, sin condiciones, todo empieza a transformarse. Lo que antes te dolía se sana; lo que antes rechazabas, se integra. Y entonces dejas de luchar contigo, y tu energía empieza a moverse hacia la coherencia y la paz interior.

Ejercicio para cultivar el amor incondicional:

Haz una lista de cosas que no te gustan de ti (tus “defectos”, tus miedos, tus hábitos). Léela con calma y di: “Aun así, me amo incondicionalmente.”

Si lo haces cada día, con compasión, notarás cómo disminuye la culpa y crece la paz interior.
Esta es la base del perdón profundo y la verdadera autoestima.

Wayne Dyer decía algo hermoso: “No puedes dar lo que no tienes.” Si no te amas incondicionalmente, no podrás amar así a los demás. Por eso, este trabajo no es egoísta; es el punto de partida de toda relación saludable.

La práctica de las tres palabras
Repite cada noche, antes de dormir:

“Me amo incondicionalmente.”

Si puedes, hazlo 18 veces, porque según muchas tradiciones espirituales y energéticas, ese número simboliza el renacer, la renovación. Es el símbolo del ciclo completo: lo que piensas, sientes, dices y haces empieza a alinearse.

Mientras lo repites:

Respira profundamente.

Permite que las palabras bajen desde la mente hasta el corazón.

Visualiza una luz suave que envuelve todo tu cuerpo.

Siente cómo tu corazón se expande un poco más con cada repetición.

Con los días, notarás cambios sutiles: una mayor serenidad, menos juicio, más gratitud, mejores decisiones. Y, sobre todo, una sensación de reconciliación contigo mismo.

Cada palabra tiene su energía:

ME conecta con la consciencia.

AMO con la vibración del corazón.

INCONDICIONALMENTE con la expansión del alma.

Por qué funciona

Porque las palabras son energía, y la energía crea realidad.
Cada pensamiento que tienes es una semilla. Si todos los días plantas “me amo incondicionalmente”, el jardín de tu mente empieza a florecer de otra manera.

Louise Hay explicaba cómo muchas enfermedades físicas tienen su raíz en pensamientos de crítica, culpa o falta de amor propio. Cuando cambiamos esos pensamientos, el cuerpo responde con alivio, vitalidad y equilibrio.

Por eso, repetir una afirmación positiva no es magia vacía: es una reprogramación consciente de tu subconsciente.

Tu subconsciente no distingue entre “real” e “imaginado”: todo lo que repites lo acepta como verdad. Así que si te acostumbras a hablarte con amor, crearás una nueva identidad en armonía con tu bienestar.


Al principio puede que no te creas lo que dices. Está bien.
Algunos pensamientos del ego intentarán sabotearte: “No es cierto”, “No me merezco amor”, “Esto es una tontería”.

Déjalos pasar como nubes. No los luches. Cada vez que repites las tres palabras, abres una grieta en esa estructura mental antigua. Poco a poco, esa grieta se convierte en una puerta hacia la aceptación.

Piénsalo así: llevas años hablándote con exigencia, crítica o culpa. No puedes esperar que el cambio ocurra en un día, pero sí puedes asegurarte de plantar una nueva semilla cada noche. Y con constancia, esa semilla se convierte en una nueva forma de vivirte.

Una mujer que practicaba afirmaciones con Louise Hay contaba que, al principio, no podía decir “me amo”. Lloraba cada vez que lo intentaba. Se dio cuenta de que había vivido toda su vida buscando el amor de otros sin haberlo sentido hacia sí misma.

Al cabo de unos meses, algo cambió: comenzó a sentirse más liviana, se perdonó, mejoró sus relaciones y hasta su salud.

No fue magia: fue amor consciente, repetido día tras día, hasta que se convirtió en parte de su identidad. 

Libros recomendados

Si te resuena este mensaje, hay autores maravillosos que profundizan en este camino de amor, aceptación y poder interior:


De Louise Hay:

Usted puede sanar su vida — un clásico que enseña cómo los pensamientos crean tu realidad y cómo sanar desde el amor propio.

El poder está dentro de ti — perfecto para aprender a reconectar con tu fuerza interior sin miedo.

Pensamientos del corazón — una recopilación bellísima de afirmaciones y reflexiones que puedes leer cada día.

Sana tu mente (con Mona Lisa Schulz) — combina la sabiduría emocional con la ciencia moderna del cuerpo y la mente.


De Wayne Dyer:

Tus zonas erróneas — un libro transformador que te ayuda a liberarte de la culpa, la dependencia y los pensamientos autodestructivos.

El poder de la intención — explora cómo alinear tu energía con la fuerza creadora del universo.

El cielo es el límite — invita a vivir desde el amor, la expansión y la conexión con la esencia divina.

Ambos autores, en esencia, compartieron la misma enseñanza: el poder de amarse a uno mismo como punto de partida para crear una vida plena.



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