Ir al contenido principal

jojoba

8 beneficios del aceite de jojoba para tu salud y piel, cómo adquirir el mejor aceite 2026

La abuela de mi amiga Notzomi (japonesa) tiene una piel espectacular, ni una sola arruga.          Todas las noches se hace un masaje antes de dormir con aceite, y como yo soy super cotilla (pero de los cotilleos buenos, de los que enseñan), le pregunté cuál era su aceite favorito, el que usa cada día. Sonrió y me habló del aceite de jojoba , lo usaba solo la mayor parte de los días y en ocasiones lo combinaba con  aceite de rosa mosqueta . 5 mascarillas para la caída del cabello, el cabello débil, fino, que no crece o con caspa: usos, beneficios y mejores combinaciones Su piel es perfecta, suave y luminosa, de esas que parecen de porcelana. Cuando le pregunté su secreto, me contó que usaba el aceite de jojoba desde hacía muchos años. Me dijo que se lo recomendaba a todo el mundo y que prácticamente era su “todo en uno” para el cuidado de la piel y del cabello. El aceite de jojoba es un aceite portador increíble con propiedades que sorprenden. Se obtiene de...

No, no es malo porque sufrió mucho: su semilla es ser malo, lo demás son excusas

Cada persona que te hiere o te menosprecia, está sufriendo por cosas que le faltan y las proyecta sobre ti. O quizá ve en ti algo que él mismo no tiene, y por eso intenta destruirlo en ti debido a su complejo. Pero eso no lo justifica. Porque, aunque alguien haya pasado por circunstancias difíciles o tenga viejas heridas abiertas, nada de eso le da derecho a odiar o dañar a otros. Si una persona llega a ese punto, es porque hay en ella una oscuridad más profunda: una raíz torcida que no nació del dolor, sino del placer de herir.

El dolor verdadero no engendra monstruos; pule el alma. El sufrimiento, cuando se atraviesa con conciencia, te refina, te vuelve más lúcido y compasivo. Te enseña a comprender, no a destruir. El dolor te puede volver más sabio, pero jamás cruel. Por eso, quien repite el sufrimiento solo para disfrutar del dolor de otros no es víctima de su historia, sino autor de su propia maldad.

Nos han enseñado a disculpar a los que hacen daño. “Ha sufrido tanto”, dicen, como si eso bastara para limpiar la culpa. Pero hay dolores que abren el corazón y otros que lo pudren. El que elige sanar encuentra sentido. El que elige vengarse, se hunde más en su sombra. Y no, esa elección no depende de lo que vivió, sino de lo que es en esencia.

Hay almas que, por más heridas que tengan, no pierden la ternura. Personas que han pasado por lo indecible y aún así conservan la luz en los ojos. Y hay otras que apenas han sido tocadas por la adversidad, pero cargan dentro una malevolencia antigua, una sequedad del alma que nada tiene que ver con lo que vivieron. Es su semilla.

Por eso no hay que buscar excusas en el dolor ajeno. El sufrimiento no autoriza la crueldad. La bondad y la maldad no nacen del golpe, sino de lo que cada uno hace con él. Duele asumirlo, pero no todo el que sufre aprende; algunos solo repiten el ciclo porque encuentran placer en lastimar.

El dolor, cuando es verdadero, te transforma. Te quita el falso orgullo, te enseña la empatía, te hace más humano. Si, en cambio, convierte a alguien en verdugo, es porque ya lo era; solo necesitaba una razón para mostrarlo.

Así que no, no es malo porque sufrió mucho. Sufrió porque, incluso el destino, cuando ve un alma corrupta, la golpea para ver si puede rescatarla. Y a veces, ni así se salva.


Deja de justificar la maldad. 

No seas cómplice de narcisistas y chantajistas.

Mira los ojos, los rostros... y verás su alma.

Confía en tu intuición.

Aléjate de los hijos de "fruta".




Comentarios

  1. Wow me encantó, pusiste en palabras y en orden pensamientos que traía segmentados, felicidades es un escrito de una verdad que incómoda saber a muchos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares