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Remedios naturales, rituales poderosos, mascarillas ancestrales y magia diaria por Sarah Gibrán ⋆ Belleza, salud y energía femenina desde casa.
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Cómo hacer kéfir de leche en casa para disfrutar de sus innumerables beneficios para la salud
Se cree que la palabra “kéfir” proviene del término turco keif, que significa “agradable sensación” o “sentirse bien”. Este nombre hacía referencia a la sensación placentera que se experimenta al consumirlo, y también a la connotación de bendición para quien lo recibe como regalo.
El kéfir contiene incluso más probióticos que el yogur tradicional. Sus granos pueden albergar hasta 61 cepas de bacterias y levaduras vivas, responsables de muchas de sus virtudes. Gracias a estos microorganismos, el kéfir refuerza el sistema inmunológico, mejora la digestión e incluso influye positivamente en la salud mental.
Podemos preparar kéfir en casa, es muy fácil y es mucho más económico
El kéfir es una bebida fermentada que se puede elaborar con leche o agua y unos pequeños gránulos de kéfir. Estos gránulos son una mezcla simbiótica de bacterias y levaduras beneficiosas para la salud. El resultado es una bebida ligeramente ácida, refrescante y muy versátil: puedes tomarla sola o combinarla con frutas, miel, cereales o especias al gusto.
Además, el kéfir es una fuente natural de vitaminas, minerales, proteínas y aminoácidos esenciales, además de aportar probióticos que ayudan a equilibrar la flora intestinal y fortalecer el sistema inmune.
Aunque puedes encontrar kéfir listo para consumir en algunos supermercados o tiendas ecológicas, hacerlo en casa es mucho más económico, fácil y satisfactorio. Solo necesitas leche, gránulos de kéfir y un recipiente de vidrio con tapa.
Te recomiendo leer este artículo para conocer los maravillosos beneficios del kéfir para la salud.
Cómo hacer kéfir de leche en casa
Lo primero es conseguir los gránulos de kéfir de leche. Puedes encontrarlos en herbolarios, tiendas naturistas o incluso pedirle a alguien que ya los tenga (siempre hay personas encantadas de regalarte un poco de sus gránulos). También puedes comprarlos por internet. Estos gránulos son de color blanco, con una textura gelatinosa y granulada.
Luego, elige la leche que vas a usar: puede ser de vaca, cabra u oveja, preferiblemente entera y de buena calidad. Si la compras en el supermercado, procura que sea leche fresca, ecológica o de pastoreo, en botella y refrigerada. La leche ultrapasteurizada (de brick) no es recomendable, ya que el proceso destruye muchas bacterias y nutrientes esenciales para la fermentación. La leche debe estar a temperatura ambiente o ligeramente tibia, nunca fría ni caliente.
Antes de comenzar, lava bien el recipiente de vidrio con agua caliente y jabón, y sécalo por completo. Debe tener capacidad de al menos un litro y contar con una tapa que no sea metálica, ya que el metal puede alterar el sabor y las propiedades del kéfir. Puedes usar una tapa de plástico, madera o tela, o simplemente cubrir el frasco con un paño limpio sujeto con una goma elástica (personalmente, yo suelo hacerlo así).
Coloca una cucharada de gránulos de kéfir en el recipiente y añade un litro de leche. Deja un pequeño espacio libre (unos dos dedos) entre la tapa y la leche, para que el gas de la fermentación pueda liberarse. Cierra el frasco y agítalo suavemente para mezclar los granos con la leche.
Guarda el recipiente en un lugar oscuro, seco y templado, como una despensa o armario, donde no reciba luz directa ni cambios bruscos de temperatura. La temperatura ideal está entre 20 y 25 °C. Deja fermentar durante 24 horas sin moverlo.
Pasado ese tiempo, abre el frasco y observa el resultado: el kéfir de leche debe tener una textura espesa y cremosa, parecida al yogur, con dos capas diferenciadas: una más sólida (kéfir) y otra líquida (suero), de color amarillento. Su aroma debe ser suave y ligeramente ácido. Si notas un olor fuerte o desagradable, un sabor amargo o una textura muy líquida, probablemente se haya pasado de fermentación o se haya contaminado, por lo que lo mejor es desecharlo.
Cuando el kéfir tenga buena apariencia y aroma, cuélalo con un colador de plástico o madera (nunca metálico) para separar los gránulos del líquido. El suero puede conservarse para usarlo en otras recetas, como panes, bizcochos o sopas, o simplemente desecharse.
El kéfir ya colado puede consumirse de inmediato o guardarse en un frasco de vidrio en la nevera, donde se conservará perfectamente durante unos 15 días. Los gránulos que has colado puedes reutilizarlos para preparar más kéfir o guardarlos en leche dentro de un recipiente en el refrigerador hasta el próximo uso.
Te recomiendo leer este artículo para conocer los maravillosos beneficios del kéfir para la salud.
¿Qué necesitamos para hacer kéfir en casa?
Nódulos frescos de kéfir de leche, puedes preguntar en tu herbolario o a tus vecinos, normalmente es fácil que te regalen un poco y luego se multiplican, tú serás la siguiente en regalar. Si no conoces a nadie puedes comprarlos.
Un colador de cocina para kéfir, elige siempre tejidos orgánicos.
Un tarro de cristal de boca ancha, es mucho más cómodo de usar y de limpiar.
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