viernes, 30 de mayo de 2014

Amarse a uno mismo es amar a Dios

Es tan hermoso y tan extraño "crecer", me sigo asombrando cada día de lo mucho que aprendo y desaprendo. Cada día es la gran lección, la mejor lección y hoy he aprendido unas cuantas:

-Cada vez que mi hijo me levanta la camiseta y apoya su cara en mi barriga y la acaricia y la besa, siento un amor infinito por ella que lo cuidó y lo alimentó nueve meses con un amor y una generosidad mágicas.

-Mi cuerpo es el templo más sagrado donde puedo rezar tranquila porque Dios habita en cada una de mis células y sentirlo me hace sentirme feliz y amada.

-Amo mi cuerpo como nunca lo amé antes; hace unos años podían decirme todos los piropos del mundo pero yo no lo veía perfecto, me veía horrible y me sentía horrible por muchos motivos (falta de autoestima, una infancia marcada por el maltrato, ...), ahora no me hacen falta piropos para amarlo :) ¡Es una liberación!

¿Me atreveré algún día a hacer una sesión como ésta? Puede, pero antes tendré que darme un par de sesiones para superar la "fotofobia" :))




Me identifico mucho con éste video y me ha emocionado profundamente :)



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IMPRESIONANTE

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