lunes, 20 de julio de 2015

Semillas de sésamo: un pequeño tesoro a nuestro alcance





Me encanta usar semillas a diario en mi cocina. Uso muchas variedades: chía, lino dorado y marrón, girasol, calabaza, amapola... Pero, las que más me gustan en cuanto a sabor y sus muchas propiedades son las de sésamo. Las uso de muchas maneras, tostadas, crudas, en pasta (Tahiné), en aceite. Las añado a mi granola, a mis panes y repostería, a ensaladas, a patés vegetales, a verduras

Lo que muchas personas no saben, es el tesoro tan grande que esconde una semilla tan pequeña.

Las semillas de sésamo, son originarias de la India y África y son uno de los cultivos más antiguos de la humanidad.

Contienen aproximadamente un 20% de proteína  vegetal, formada por 15 aminoácidos distintos, con una elevada concentración de metionina, uno de los 8 aminoácidos esenciales.

Además, son ricas en minerales (calcio, hierro, zinc entre otros), vitaminas (complejo B, E y K),  y fibra.

Al igual que las semillas de chía, rúcula  o el lino, las semillas de sésamo son mucilaginosas (cuando se mojan sueltan como una baba) por lo que son una importante fuente de fibra insoluble, favoreciendo el tránsito intestinal y protegiendo la flora intestinal.
Así mismo, contienen un 52% de lípidos, de los cuales, el 80% son ácidos grasos insaturados (los beneficiosos para el organismo) principalmente Omega 6 y 9, por lo que estas pequeñas semillas, son ideales para combatir los altos niveles de colesterol.  Entre estos lípidos, se encuentra la lecitina, componente esencial del tejido nervioso y emulsionante de las grasas. Colaboran en mantener disuelto el colesterol en sangre, evitando así que se adhiera a las arterias y, por lo tanto, son útiles para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Este pequeño tesoro, encierra aún muchas más cualidades. Debido a su alto contenido en Vitamina E, previenen el envejecimiento celular. Mantienen el tono muscular, mejoran la circulación sanguínea.

Gracias a su alto contenido en Calcio, algunas variedades superan a la leche, previenen la osteoporosis, y favorecen a la formación de los huesos y dientes, por lo que son ideales para niños en crecimiento. Por su contenido en hierro, son eficaces en caso de anemia.
De las semillas de sésamo, también se obtiene su aceite, ampliamente usado en la cocina asiática. Y, al igual que la semilla, es un aceite cargado de propiedades.  En los últimos años, se ha utilizado en la prevención de osteoporosis, gracias a su alto contenido en calcio, fósforo y fitoestrógenos.

Algunos de los usos que podemos dar al aceite de sésamo de forma externa aplicándolo en la piel son los siguientes:

-Artritis: masajear el aceite en la zona afectada con movimientos circulares y ascendentes.

-Síndrome premenstrual: podemos aplicar aceite en la zona abdominal para calmar los calambres.

-Estreñimiento: tomar una cucharadita de aceite de sésamo  antes de acostarse o por la mañana en ayunas.

-Para la caspa: calentar un poco el aceite y aplicarlo con las manos sobre el cuero cabelludo haciendo un masaje. Dejaremos actuar de 10-20 minutos y procederemos a lavar el pelo de la forma habitual.

-Hidratante piel, en cara y cuerpo.

-Se puede usar en mascarillas caseras para piel y cabellos.

Además, deciros que es muy fácil encontrarlas en el mercado, normalmente en la sección de especias o de comida internacional de cualquier supermercado. También podéis comprarlas, mucho más económicas, en pesos más grandes (normalmente sin tostar) en los bazares de comida asiática.

Si os gusta más el sabor de la semilla tostada (a mí, personalmente, mucho más), y las compráis sin tostar, el proceso de tostado es muy sencillo, simplemente en una sartén con el fuego bajo las añadís y no dejamos de remover para que no se quemen. Cuando tengan un color doradito, las dejamos enfriar y las metemos en un bote de cristal para su mejor conservación. 

Uso en la cocina de las semillas de sésamo


El uso de la semilla de sésamo es cada vez más extendido sobre todo en  repostería y panadería.

En España, vamos incorporando recetas de otros países, como el humus (paté de garbanzos), cuya base es el Tahini, que simplemente es una pasta de sésamo triturado que va liberando su aceite. Además de aportarle un sabor exquisito, le da consistencia. Y también, el Paté de berenjena o Mutabal (conocido igualmente como Babaganuch), también preparado con Tahini. 

La verdad, es que podemos añadirlo donde queramos, en ensaladas, panes, galletas, dulces, a verduras, carnes, pescados, incluso se puede hacer leche vegetal con estas pequeñas semillas.

Cabe destacar, que también está a nuestra disposición las semillas de sésamo negro que, aunque su consumo es menos extendido, parece ser que tienen más cantidad de calcio, hierro y fibra que las blancas.

Por lo tanto, no os olvidéis de incluir en vuestra dieta estás maravillosas semillas. Además de aportar un agradable sabor, estaréis añadiendo múltiples beneficios a vuestros platos.



Éste post colaboración está escrito por Alicia de El arte de cuidar T, la podéis encontrar en su blog o en su maravilloso grupo de Facebook.




Semillas de sésamo sin tostar









Sésamo negro




Aceite de sésamo 




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